6 Beneficios del Aceite de Oliva Virgen Extra

6 Beneficios del Aceite de Oliva Virgen Extra

El aceite de oliva virgen extra es el alimento base de la Dieta Mediterránea. No solo porque sea uno de los cultivos más extendidos en esta zona, sino también por todos los beneficios que aporta a nuestro organismo.

Gracias a su rica composición en ácido oleico y polifenoles, el aceite de oliva virgen extra se convierte en el mejor amigo para cuidar de tu salud. Veamos cuáles son los principales beneficios del aceite de oliva virgen extra, ¡aunque tiene muchos más!

Mejora tu salud cardiovascular

Hablar de aceite de oliva virgen extra es hablar de una buena salud cardiovascular. Principalmente, el aceite de oliva se compone de grasas monoinsaturadas (ácido oleico), las denominadas grasas saludables.

El consumo regular de grasas saturadas se relaciona con enfermedades cardiovasculares; por lo que una dieta rica en grasas monoinsaturadas, como las que proporciona el aceite de oliva virgen extra, significa estar cuidando de nuestra salud y reducir las posibilidades de desarrollar alguna enfermedad cardiovascular.

Diversos estudios científicos han demostrado que el aceite de oliva virgen extra es capaz de reducir los niveles de colesterol LDL (colesterol malo) y aumentar los niveles de colesterol HDL (colesterol bueno) en sangre; por lo que el colesterol, imprescindible para el desarrollo del organismo, quede en balance.

Los niveles de colesterol estable hacen posible que se reduzca significativamente el riesgo de enfermedades del corazón, la primera causa de muerte en el mundo. Ejemplos de estas enfermedades son los infartos de miocardio, trombos, arritmias, hipertensión, etc.

Asimismo, el aceite de oliva virgen extra puede presumir de sus poderes antiinflamatorio y antitrombótico. De esta manera, ejerce un efecto protector en nuestro corazón ante la arteriosclerosis, una enfermedad en la que se estrechan las arterias, dificultando el paso de los nutrientes a través de ellas.

Protege contra el envejecimiento prematuro

Los polifenoles son un grupo de sustancias que se encuentran en los alimentos de origen vegetal, tales como el aceite de oliva virgen extra. Alrededor de estos componentes antioxidantes, los polifenoles, se han centrado diversos estudios científicos internacionales debido a sus excelentes beneficios.

El papel principal de los polifenoles es luchar contra los radicales libres. Con el paso del tiempo, nuestras células envejecen y pierden fuerza para luchar contra estos radicales libres. Estos son unas moléculas de oxígeno muy reactivas, que causan estrés oxidativo a las células. Determinados factores, como el sol, una mala alimentación o malos hábitos, pueden acelerar ese proceso de envejecimiento de las células, lo que se conoce como envejecimiento prematuro.

El aceite de oliva virgen extra, gracias a sus polifenoles más conocidos como la Oleuropeína y el Oleocanthal, entre otros, lucha directamente contra los radicales libres, reduciendo el estrés oxidativo de nuestras células y asegurando la buena salud celular.

Tiene propiedades anticancerígenas

Como hemos dicho, el aceite de oliva virgen extra lucha directamente contra los radicales libres de nuestro organismo. Según diversos estudios científicos, algunos tipos de cáncer se desarrollan debido al daño oxidativo provocado por los radicales libres, pudiendo ser esta una de las principales causas cancerígenas. Por tanto, y según los estudios publicados, el aceite de oliva virgen extra puede ayudar a reducir la posibilidad de padecer determinados tipos de cáncer.

Estos estudios han demostrado el efecto protector que tiene el aceite de oliva virgen extra sobre los cánceres de intestino y colon, páncreas, endometrio, próstata y mama. Esta acción protectora proviene de la acción conjunta del ácido monoinsaturado, más estable frente a procesos oxidativos, y de las sustancias antioxidantes presentes en los aceites de oliva vírgenes.

Puede ayudar a prevenir enfermedades degenerativas

Al igual que la acción conjunta del ácido monoinsaturado y los polifenoles del aceite de oliva virgen extra pueden ayudar a reducir determinados tipos de cáncer, también pueden ayudar para combatir ciertas enfermedades degenerativas.

En el caso de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, el aceite de oliva virgen extra actúa como antioxidante y antiinflamatorio. Según determinados estudios científicos, aquellas personas que consumen aceite de oliva virgen extra como grasa principal tienen mejor memoria y un mejor desarrollo de sus funciones cognitivas. Esto quiere decir que desarrollan menos probabilidades de sufrir estas enfermedades neurodegenerativas, ya que las grasas monoinsaturadas del aceite de oliva virgen extra favorecen la formación de membranas celulares y del tejido cerebral.

AOVE y Diabetes mellitus tipo II

La diabetes se caracteriza por tener los niveles de glucosa en sangre muy altos y no desarrollar suficiente insulina. Nuestro organismo, cuando encuentra niveles de glucosa altos en sangre, segrega insulina, la hormona responsable de hacer que la glucosa pase a las células para aportar energía. Cuando una persona es diabética, los niveles de insulina son bajos, por lo que la glucosa permanece en la sangre.

La diabetes tipo II se desarrolla como un defecto progresivo de insulina y se asocia directamente con sobrepeso debido a una alimentación inadecuada y falta de ejercicio.

En estos casos, el aceite de oliva virgen extra, gracias al polifenol Hidroxitirosol, además de reducir los problemas vasculares que se puedan derivar de esta enfermedad, también reduce los niveles de glucosa en sangre, al igual que hace con el colesterol LDL.  

Mejora la salud intestinal

Una dieta basada en el aceite de oliva virgen extra como principal grasa, mejora directamente la salud de la microbiota intestinal, mejorando así la salud de nuestro estómago y, por ende, la del aparato digestivo.

El aceite de oliva virgen extra reduce el exceso de ácidos que se producen en el estómago, propiciando una buena digestión y favoreciendo la absorción de calcio y magnesio. Además, la motilidad gástrica se reduce y también lo hace el paso del contenido gástrico desde el estómago hasta el duodeno. Esto provoca una sensación de saciedad, lo que mejora la absorción de nutrientes.

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