Aceite de Oliva y Colesterol. Una relación de amor y salud.

Aceite de Oliva y Colesterol. Una relación de amor y salud.

Aunque el aceite de oliva virgen extra es una grasa, puede convertirse en tu mejor aliado para mantener tu colesterol a raya. Consumiendo solo cuatro cucharadas soperas diarias de aceite de oliva virgen extra, los niveles de colesterol malo en sangre se reducen.

Qué es el colesterol y por qué se produce

El colesterol es un lípido necesario para nuestro organismo, a pesar de lo que se pueda creer popularmente. Esta grasa (lípido) es la responsable de fabricar hormonas, ácidos biliares, vitamina D y otras sustancias necesarias para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.

Los humanos obtenemos el colesterol gracias a la alimentación y a lo que produce nuestro hígado. Este colesterol se absorbe y pasa a la sangre, donde las lipoproteínas lo transportan hacia las distintas partes del cuerpo para que cumpla su objetivo.

El colesterol se encuentra en los tejidos corporales y en el plasma sanguíneo. Es muy importante mantener un control de los niveles de colesterol en nuestro organismo, ya que un incremento innecesario produce que este se deposite en las arterias en lugar de dirigirse hacia el hígado y desecharse después de cumplir su función.

Por eso, cuando existe un desequilibrio de colesterol, un exceso del colesterol LDL o unos niveles bajos de colesterol HDL, hay riesgo de padecer enfermedades coronarias o, incluso, accidentes cerebrovasculares.

Entonces, podemos aclarar que cuando decimos “tengo el colesterol alto”, nos estamos refiriendo a un desequilibrio de lípidos o grasas en la sangre. Pero, ¿por qué sube el colesterol? Principalmente por dos causas: por una predisposición genética (hipercolesterolemia) y por un estilo de vida basado en la inactividad física y la excesiva ingesta de azúcares refinados y grasas saturadas.

El colesterol malo y el colesterol bueno

Cuando nuestro organismo absorbe el colesterol (las grasas) de los alimentos, entran en juego las lipoproteínas. Estas se diferencian en las lipoproteínas de baja densidad o LDL (colesterol malo) y lipoproteínas de alta densidad o HDL (colesterol bueno). Ambas son necesarias para nuestro organismo; el problema reside cuando hay un exceso de colesterol LDL y los niveles de colesterol HDL no son los adecuados.

El colesterol LDL es el encargado de transportar el colesterol a los tejidos para su utilización, incluyendo las arterias. Por eso, es necesario y bueno cuando se encuentra en cantidades estándares. Sin embargo, cuando los niveles de este colesterol LDL aumentan, este se deposita en las paredes arteriales, aumentando el riesgo de producir determinadas enfermedades coronarias y cardíacas.

Por su parte, el colesterol HDL es el encargado de recoger el colesterol de los tejidos y las arterias y llevarlo al hígado para que se elimine a través de la bilis. Por eso, es tan importante que sus niveles sean elevados. Cuando el colesterol HDL tiene unos niveles más bajos que los de LDL, se produce un desequilibrio de los lípidos en la sangre y aumenta el riesgo de enfermedades.

Los niveles altos de colesterol LDL, el colesterol malo, puede obstruir las arterias y aumentar el índice de bloqueo arterial y posibles ataques y enfermedades, como arterioesclerosis.

Propiedades del aceite para el colesterol

Si padecemos de colesterol alto debido a nuestro estilo de vida (mala alimentación e inactividad física), lo más lógico sería cambiar de estilo de vida. Esta mala alimentación se basa en el consumo excesivo de azúcares refinados y grasas saturadas. Por tanto, tendríamos que consumir alimentos ricos en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas para equilibrar los niveles de colesterol en sangre.

¿Y cuál es el alimento base de nuestra dieta rico en ácidos grasos monoinsaturados? Exacto, el aceite de oliva virgen extra. Por ejemplo, los aceites de oliva virgen extra Agrosegura son de la variedad picual, la variedad con mayor contenido en ácido oleico, alcanzando casi el 80% de su composición.

El AOVE está constituido principalmente por ácido oleico (ácido graso monoinsaturado) y es fuente de compuestos fenólicos, antioxidantes y vitamina E. Gracias a estos componentes, el aceite de oliva virgen extra protege de la oxidación celular, reduce la presión arterial y la inflamación y disminuye la tendencia de la sangre a formar trombos, según la Fundación Hipercolesterolemia Familiar (FHF).

Por ello, los expertos de la Fundación Española del Corazón recomiendan la sustitución de grasas saturadas por grasas instauradas en la dieta, con el fin de contribuir a mantener niveles normales de colesterol sanguíneo.

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